Acerca de Diario del Cuidador
Esto arrancó por una pregunta en la vereda. Pola, que vive dos casas más allá, empezó a cuidar a su suegra hace unos meses y una tarde, sacando la basura, me preguntó cómo hacía para no volverme loco. No tuve una respuesta corta, y de esas charlas de diez minutos salió la idea de escribir esto: un diario para gente que está en lo mismo, cuidando a un padre o una madre mayor en su propia casa, sin curso previo ni nada que la prepare para eso.
Acá se habla de lo que realmente pasa en una casa con un adulto mayor con movilidad reducida: dónde se cae la gente en su propio dormitorio o en el baño, cómo se ajusta un andador para que no lo tire al piso, cada cuánto conviene un baño de esponja sin lastimar la piel, y qué hacer cuando el que cuida está más cansado de lo que puede admitir en voz alta.
No es un manual ni reemplaza a quien atiende de verdad al paciente. Es el registro de alguien en el medio de un camino largo: los meses tranquilos, los días que se complican, lo que funcionó un martes y no funcionó el jueves siguiente.
Lo escribe Ignacio Rendón, cerrajero en Córdoba capital que hace un par de años cuida a su padre en casa. Para saber más sobre quién escribe esto, visita la página del autor.
Un aviso importante
Este cuaderno cuenta lo que un hijo va aprendiendo cuidando a su padre en su propia casa, día a día, y nada más que eso. No reemplaza lo que dice el médico, el equipo de enfermería ni la kinesióloga que atienden a mi viejo: todo lo que tenga que ver con la medicación, las caídas, la movilidad, la cabeza, la comida o algún cambio de conducta lo definen ellos, y si hace falta, un trabajador social. Si aparece una señal de alarma (una caída con golpe en la cabeza, confusión repentina, dolor de pecho, falta de aire, fiebre alta o un cambio brusco de un día para el otro), hay que buscar ayuda médica urgente en el acto.
Aviso sobre afiliados
En este diario aparece algún enlace de afiliado de tanto en tanto. Si alguien se anota en un curso entrando por uno de esos enlaces, me queda una comisión a mí y a vos no te cuesta ni un peso más. Acá solo recomiendo lo que de verdad pasó por mi casa mientras cuido a mi padre.